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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Jue Oct 30, 2008 11:18 pm

16 Capitulo-Amistad recobrada

Axel seguía siendo el Axel que dejé atrás hacía ya unos dos años. Poco a poco fuimos perdiendo la comunicación, hasta llegar a no llamarnos nunca y no enviarnos ningún email.
Sam comenzó un interrogatorio, como si fuera su propio hijo y no supiera de él en semanas. Al fin nos dejó solos, para tener un poquito de intimidad y secretos pasados, pero no borrados.
-Así que ingeniería química-musité, rompiendo el hielo.
-Me decidí hace un mes-respondió-no es que me mate mucho, pero mis padres me obligan a hacerlo.
-Como no-dije y él sonrió con amargura.
-Veo que tienes una amiga muy maja. Un poco preguntona, pero maja.
-Sam es así con todo el mundo, incluso con los desconocidos-reí recordando cómo de preguntarle la calle a un hombre, pasó a preguntarle por su vida, tan normal.
-Estoy feliz-admitió y me miró con sus ojos de noche cerrada-sabiendo que tú también lo eres.
-Siento no haberte llamado nunca. Se me fue totalmente la cabeza y los exámenes..-sabía que no tenía excusa, pero necesitaba darle alguna.
-No necesito explicaciones. Seguimos siendo amigos, o al menos, eso espero.
-Si-sonreí y él me devolvió la sonrisa, con pocas ganas. Sonreír nunca había sido su punto fuerte.
-¿Has sabido algo de…ya sabes quién?-murmuró y me mordí el labio. Sin nombrar su nombre, el recuerdo ya era suficiente castigo para mi corazón.
-No, claro que no. Nunca volví a hablar con él-puse las manos en mi falda y suspiré-y no volveré a hacerlo.
-Yo tampoco se mucho. Volvió a salir con aquella tal Sandie y después, no sé. Tampoco sé si está en la universidad o no.
-Supongo que sí. Su madre le habrá obligado a ello. Debe mantener una empresa familiar-le di unas vueltecitas a la pajita que había en mi vaso y volví a suspirar-me alegro que estés conmigo otra vez, como en los viejos tiempos.
-Será divertido, supongo-bebió un poco de nestea y miró a su alrededor-no se está del todo mal.
-A mí me gusta mucho este sitio. La mayoría de las veces, sino estoy en la hierba, estoy aquí. Es el mejor lugar para hacer campana-reí y él asintió.
-Lo archivaré en mi mente.
-Estupendo. Bueno-dije levantándome-yo debo volver a clase. Nos vemos luego, ¿vale? Quedamos dónde te he encontrado.
-De acuerdo-se levantó él también y me dio un abrazo, un poco frío, tal vez, pero un abrazo-estaba preocupado-musitó-ya no.
-Lo siento-me disculpé-te prometo que no volverá a suceder nada por el estilo.
-Eso espero-me soltó y volvió a sentarse, pensativo.
-Hasta luego-cogí la pesada mochila y me dirigí a mi siguiente clase, dónde Sam esperaría con cientos de preguntas amontonadas en la punta de la lengua.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Vie Oct 31, 2008 12:14 am

17 Capitulo-Destino

Por supuesto, tenía razón. Sam me miró durante toda la clase con ansiedad, mordiéndose el labio y esperando a que el reloj marcara en punto.
Las preguntas cruzaban su mente antes de ser formuladas verbalmente y yo le respondía grosso modo sobre nuestra pequeña conversación. Ella, claro está, no se dio por satisfecha, pero como no iba a dar mi brazo a torcer, tuvo que quedarse con la intriga.
-Bueno, he quedado ahora con Axel…-dejé aquella frase en el aire y ella sonrió, entusiasmada.
-¡Voy! Aunque…-me miró un segundo-te toca trabajar.
-¡Mierda!-respondí, como si me hubieran dado un pequeño golpe en la cabeza-¡ves donde estábamos antes y venid al bar!-le ordené y salí corriendo, en dirección a mi agotador trabajo de media jornada. Mis padres me pagaban la universidad, por supuesto, pero mis gastos tontos me los tenía que pagar yo.
Entre en el bar-antro, con la vista de mi frente clavada en mí persona.
-Llegas tarde-gruñó.
-He salido tarde de clase-mentí-el profesor…
-No importa-me lanzó el delantal y me lo puse-a currar se ha dicho.
Suspiré y arrastré los pies hasta detrás de la barra, dónde Madelaine me esperaba con una bonita sonrisa.
-Buenas tardes-su acento británico era devastador.
-Buenas tardes-le sonreí de forma automática-hoy no habrá mucho trabajo.
-Cierto. Todo estará tranquilo hoy. Por cierto, me ha dicho Bill que te metas en la cocina.
-¡Arg!-refunfuñé-la cocina…-maldije. Odiaba estar en la cocina haciendo bocatas y cuatro tonterías más-bueno, así no trato con los clientes-murmuré y Mady rió flojito.
Mis días en la cocina eran interminables, aunque por un lado no me desagradaba, porque no tenía que tratar con clientes insoportables. Mady, de vez en cuando, se paseaba por la cocina a quejarse de alguien o del mismo Bill. Yo también hacía algún que otro comentario, pero no muy alto, porque Bill era como Dios. Estaba en todas partes y en el momento menos adecuado.
Axel y Sam vinieron, por supuesto, pero yo no podía hacerles mucho caso, dado que estaba encerrada entre cuatro paredes, rodeada de pan y jamón dulce. Aunque me dio la sensación que Axel estaba relajado con Sam, como si hubieran hecho buenas migas desde el principio. Eso me alegro bastante, aunque no entendía muy bien el porqué.
Cuando al fin íbamos a cerrar, Mady vino a la cocina con una cartera desconocida en la mano.
-¡Dásela ahora mismo a un cliente que se acaba de ir! Yo tengo que organizar las mesas y no tengo tiempo.
¿Ahora tenía que ponerme a correr porque un cliente había tenido la maravillosa idea de olvidarse algo tan preciado? ¡Maldita sea! ¿Cómo la gente es tan tonta para olvidar algo tan importante?
La cogí con pocas ganas y salí corriendo de allí, con el delantal aún puesto. Los rostros de Axel y Sam se difuminaron al pasar cerca de ellos y empecé a gritar si alguien se había dejado el monedero en el “Sandwiches & Drink”. De repente, un hombre joven se giró y vino con paso acelerado hasta donde estaba yo, cogiendo el máximo de aire.
-Lo siento-musitó él y yo seguía con el torso doblado, respirando-no sé cómo he podido..
-No importa-mentí-Tenga-me alcé completamente y me quedé mirándole, pasmada y aterrada al mismo tiempo. Allí se encontraban, sin duda, aquellos ojos celestes que me observaron muchas veces a lo largo de mi corta vida, tapados por una cabellera un tanto oscura. Pero ya no parecía tan niño. Su transformación en adulto se había llevado a cabo con el mayor de los éxitos.
-Ine……-musitó perplejo, sin podérselo creer.
-Vuelva otro día-dije yo, girando el rostro para no ponerme a llorar-lo tienes superando, lerda. Muy superado-gritó mi fuero interno, intentando darme ánimos.
-No sabía…-siguió diciendo él y yo estaba allí, clavada como un poste de la luz.
-Vuelva otro día-repetí, para que me dejara y me confundiera con otra, aunque era totalmente imposible. Él sabía quién era yo y yo sabía quién era él-márchate…-mi voz tembló tras aquella palabra y sentí su mano caliente sobre la mía, ahora helada.
-Yo…-me miró tristemente, intentando buscar las palabras correctas-dios, lo siento tanto. Tanto…
-¡Vuelva otro día!-grité y me desagarré de su mano y salí corriendo, con las manos frías entre mi rostro caliente por la rabia.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Vie Oct 31, 2008 2:17 pm

18 Capitulo-A esto solo se le puede llamar dolor

Me encontraba cerca de la residencia de la universidad, pero no me atrevía a entrar. En vez de eso, me senté en un parque cercano, con el uniforme de trabajo aún puesto.
Axel y Sam fueron corriendo detrás de mí, pero pude esquivarles con facilidad.
Una tormenta de lluvia fina empezó a caer, recordándome a mis propias lágrimas resbalando por mis mejillas. ¿No había más universidades en todo el país o qué? ¿Tenía que estar sufriendo por él durante el resto de mi vida? ¿Acaso algún ser superior se reía de mí en lo más alto del cielo?
Sacudí la cabeza y me abracé, para darme calor. Si no salía de allí de inmediato, acabaría con una pulmonía de las graves.
Me dirigí a mí residencia y caminé en silencio por los amplios pasillos de las habitaciones, hasta entrar en la mía.
-¡Iv!-exclamó Sam al verme toda empapada, con Axel en la otra cama-¿Qué ha pasado?
Miré a Axel por el rabillo del ojo, sabiendo que él lo comprendía perfectamente. Dejé ir un pequeño suspiro y bajé la vista a mis pies.
-Nada importante, Sam. No tengo ganas de hablar sobre ello…-cogí el pijama, tirado en una silla y entré en el baño. Fui desnudándome lentamente y me quedé allí quieta, contemplando aquella pequeña marca después de una quemadura. Hasta mi cuerpo tenía un recuerdo de él…de aquél hermano pequeño que me dio dos golpes en lo más profundo del alma.
Me duché dejando pasar las manecillas del reloj, dejando que el agua caliente se llevará las impurezas y todos aquellos amargos recuerdos. Pero no ocurrió nada, claro. Mis recuerdos seguían allí, intactos, vagabundeando por mi mente y hurgando sin descanso en la herida.
Axel aún seguía allí, clavando la mirada en Sam para que no me atosigara con preguntas. Ella intentó decir algo, pero se abstuvo.
-¿No tienes habitación o qué?-bromeé con Axel, pero él no dijo nada. Ni tan siquiera se movió-¡estoy bien!-murmuré-el agua caliente es una buena amiga.
-No te creo-masculló con los nervios a flor de piel-¿Por qué saldrías corriendo, entonces?-un gritó ahogado salió de mi garganta cuando su vista pasó a mirarme. Tan dura, tan amarga…
-Shock-respondí cohibida-no pasa nada. Hace tiempo que lo superé todo…solo estoy un poco inquieta, pero te aseguro que estoy la mar de bien. ¡Soy fuerte!-mentí y intenté sonreír de la mejor forma posible, pero Axel suspiró.
-Te veo mañana-concluyó y salió de la habitación.
-Yo no me lo trago-dijo al fin Sam, más relajada.
-Y él tampoco-musité-pero sabe lo terca que puedo llegar a ser a veces.
-Si ya-dijo ella-¿pero me vas a explicar de una vez que ocurre o me tendrás toda la noche en vela, preocupada?
Me senté en la cama, mientras removía mi cabello con la toalla. Le debía una explicación, por supuesto. Sabía que estaba preocupada y tampoco quería que se sintiera mal. Yo solita me quedaría con la pena.
-Qué egoísta soy...-murmuré para mí misma y empecé a narrarle aquella larga historia.
-¡Capullo! ¡Hijo de…!-gritó alterada, pero yo negué con la cabeza.
-En realidad también fue culpa mía por dejarme llevar. Debí haber sido más dura, menos…
-… ¿débil?-preguntó ella-¡ni por asomo! Es culpa de ese niñato insolente. ¡Ay si lo viera!-masculló-¡Ay!
-Quiero dormir, Sam. Por favor-medio supliqué y ella aceptó. Apagó la luz y se metió conmigo en la cama.
-Esta noche no dejaré que duermas sola-sabía que tenía las de perder si discutíamos, pero no me quedaban fuerzas, así que me resigné y me dormí en sus brazos.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Dom Nov 02, 2008 6:49 pm

19 Capitulo-No puedo olvidarte

Debí haberla seguido, pero algo en mi interior me impidió hacerlo. Ser considerado y darle un margen de tiempo para que asumiera que estaba en su misma universidad era parte de mi plan. Uno no muy bien pensando, pero un plan.
Insistí mucho para que me dieran una habitación sin compartir, algo muy difícil para alumnos de primero. Era lo único que tenía que agradecerle a mi madre.
Empecé a sacar el equipaje, hasta que una cajita rojiza cayó al suelo, sin hacer apenas ruido. Me agaché y la cogí, con una triste sonrisa en mi rostro.
-Ine…-murmuré. Aquella pequeña cajita, con 12 condones, seguramente caducados, era el maravilloso y solitario regalo que tenía de ella, de mi preciada Ine.
No tardaría en quedar con ella y darle una explicación ante lo ocurrido. Debía dejar bien claro que todo fue una mentira de Joseph y Margarett. Aunque si nunca quiso hacerme caso, ¿Por qué tendría que hacerlo ahora, dos años después? ¿Significaría algo, por mínimo que fuera, en su vida? ¿El capullo que se la destrozó?
Suspiré y me tumbé en la cama, rodeada de ropa aquí y allá. Aún sujetaba la caja de cartón entre mis manos, sin desenvolver. El plástico transparente la seguía salvaguardando de cualquier catástrofe.
-Quiero verte-musité y puse el reverso de mi mano sobre mi frente-deseo verte-y sin tener más conciencia que el deseo de volver a sentir sus labios sobre los míos, me dormí, desesperado.
El despertador sonó con aires de grandeza, anunciándome una mañana nueva, no muy diferente a la anterior. Me desperecé, contemplé toda la ropa arrugada por el peso de mi cuerpo y meneé la cabeza, en gesto de desaprobación.
Me vestí con una camiseta de un verde turquesa bastante oscuro y unos tejanos claros. Me até las bambas negras y cogí una mochila de hombro, negra y lisa, sin ningún dibujito. Me pase agua por el cabello y salí corriendo, ya que la manecilla del reloj me indicaba que faltaban diez minutos para que empezará mi primera clase de “Historia económica de la Empresa”.
Tal y como imaginé, la clase era un puro muermo, llena de bostezos y parpados cerrados, intentando estar atentos. La mitad de la clase dormía y la otra mitad estaba en su mundo natural. Yo estaba entre las dos, escuchando en ciertos momentos.
Cuando terminé, tenía que dirigirme a mi clase de “Contabilidad I”, otra que prometía ser aburrida. Aún no había hecho amigos, pero eso tampoco me importaba demasiado. Seguramente no tardaría en hacer alguno.
Y así fue. Dos chicos, bastante normales y que nunca fueron populares, se acercaron a mí al acabar “Estadística I”. Nos sentamos en la hierba a la hora de comer, cada uno con comida del comedor de la universidad.
Se llamaban Frank y Desmon. Uno venía del sur y el otro de Inglaterra.
-Me encantaría ir a Inglaterra-le dije a Desmon-tiene que ser fantástica.
-Siempre llueve-sonrió-mi hermana Mady prefiere estar aquí.
Hablamos sobre otros temas triviales, hasta que al fin localicé a la persona que buscaba durante toda aquella hora. Me levanté, le dije a los chicos que ya nos veríamos y me abalancé a grandes zancadas, como un león sobre su presa.
-Hey-saludé y ella me ignoró-¿eres amiga de Ine, verdad?
-Iv-me corrigió y me evaluó-no eres una persona grata-murmuró.
-Solo quiero hablar con ella. Necesito darle una explicación…-intenté convencerla, pero era bastante terca. Tanto o más como Ine.
-Te estoy diciendo que ella no quiere saber nada de ti. Quiere olvidarte. Así que déjala en paz.
-Ya me gustaría-admití-pero necesito decirle algo. Explicarle que todo fue una equivocación…una mentira…
Sam, así se llamaba, me miró de hito a hito y murmuró algo inteligible. Después, se quedó pensativa y me mató con la mirada.
-¿Mentira?-preguntó y yo asentí-¿todo aquello era una mentira?
-Vaya, veo que estás al corriente…-aunque mi mente ya se lo esperaba.
-Por supuesto. No tengo secretos con Iv. Pero antes que nada, hablarás conmigo. No quiero que hagas más daño del que ya has hecho.
-De acuerdo-me puse rígido y la acompañé, hasta una pequeña cafetería.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Lun Nov 10, 2008 5:08 pm

20 Capitulo-Verdad

Sus ojos de serpiente no se apartaban de mí y yo tragaba saliva con desesperación. Aquella tal Sam era un hueso duro de roer.
-Bien, Ian-sonrió y cruzó los brazos-escúpelo todo.
-Um…-murmuré y fui aclarándome porque todas las ideas se arremolinaban en mi cerebro queriendo salir todas de una sola vez-verás, sabrás lo que dijeron aquellas malas pécoras respecto a mi e Ine…
-Sí, lo sé todo. Sigue desembuchando-cogió ágilmente la taza de café y dio un largo trago, impaciente.
-Yo…yo no dije nada de aquello. No tuve nada que ver, en serio. Se lo inventaron todo porque estaban celosas…odiaban a Ine desde lo más profundo de su ser. Dijeron todo aquello porque sabían muy bien quién estaba escondida en el baño…yo me enteré poco después, cuando la situación se volvió más que delicada…cuando Ine no quiso saber nada más de mí. ¡Ni tan siquiera dejó que me explicara!-exclamé frustrado y Sam asintió.
-Entonces todo era un cuento chino por parte de aquellas dos brujas, ¿no? ¿Y esperas que me lo crea?-musitó desconfiada.
-¡Es la pura verdad!-grité y toda la gente se me quedó mirando-¡Esas palabras jamás salieron de mi boca!
-Supón que te creo-dejó la taza y me miró, con los brazos aún cruzados-¿Por qué estás en esta universidad? ¿Iv no te dejó claro que no quería volver a verte? ¿Tantas ganas tienes de joder a la gente o qué?
-Solo he venido para que me escuche-dije malhumorado-no quiero que se pase la vida entera pensando en algo que no hice.
-¿Y crees que por estar aquí te va a escuchar?-se mofó un poco de mí y se sacó un chicle del bolso.
-¡Es el único plan que tengo!-murmuré con rabia-¡siento no ser tan listo!
-Solo te voy a dar un consejo. Aléjate de Iv, bastante le has jodido la vida como para volver a hacerlo. Eres como un maldito resfriado que nunca termina de curarse-dejó dinero en la mesa y se levantó-si realmente la aprecias, hazme caso. Deja que sea feliz…
-Para ti es fácil decirlo-me temblaba la voz y las manos-sigue el consejo, Ian. Se listo. Eso es lo que dice mi mente, pero no puedo hacerlo. No quiero hacerlo. Dices que si realmente la aprecio debo dejarla ir, pero y si te digo lo contrario. Y si te dijera que el único hombre que la puede hacer feliz soy yo, solo yo. Ningún otro. Y si te dijera que he nacido para amarla, ¿no te parece suficiente?-me levanté y la escudriñé. Ella me miraba sorprendida, con la cara desencajada y una ceja levantada.
-Ya veo-musitó y se removió el cabello-vas en serio.
-Totalmente
-Entonces, supongo que no puedo negarte nada. Solo te pongo una advertencia: como le vuelvas a hacer daño, te mataré. Yo misma, con mis propias manos.
Asentí despacio y nos dimos la mano. Salimos de la cafetería y cada uno siguió su camino, sin despedirnos.
Ine era mía. Y yo era suyo, incluso antes de nacer.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Miér Nov 12, 2008 9:37 pm

21 Capitulo-Acelerados

Cerré el libro y lo metí en la mochila. Sam se había perdido aquella clase, poco común en ella. Nunca se las saltaba.
-¡Iv!-exclamó una voz en la puerta de salida.
-Ventilándote la clase…-murmuré con sonrisa picarona.
-Tengo algo importante que decirte-soltó de repente y me cogió del brazo-vamos asentarnos a aquél banco-señaló un banco en concreto y yo la seguí, tropezando por su rápida carrera.
-¿Qué diablos ocurre?-pregunté dejando que Sam me observara como una presa-¿Sam?
-Ian ha hablado conmigo-levantó la palma de la mano para que no dijera nada-va en serio Iv. Muy en serio. Estuve charlando con él y no parece un mal chico…no del todo-tragó saliva y yo me quedé perpleja, asumiendo aquellas terribles palabras que caían como granizo sobre mi cuerpo.
-¿Qué te ha dicho ese imbécil para que ahora estés a su favor? ¿Te ha comido el coco? ¿Sam?
-Nada de eso-negó-pero me aclaro varios puntos. Y está tan enamorado de ti…-suspiró-ojala un chico me quisiera de esa forma.
-¡Lo que hay que oír!-agarré la mochila y me alejé de ellas a grandes zancadas-¡quiero estar sola!-grité para que dejara de seguirme.
¿Cómo podía ponerse de su lado después del daño que provocó en mi persona? ¿¡Cómo!? ¿Qué tipo de cosas habría dicho él para tenerla comiendo en la palma de su mano? ¡Me sacaban de quicio!
Fui a la biblioteca para quitarme aquellos nervios horribles que se intensificaban a cada movimiento de manecilla y empecé a buscar libros de literatura contemporánea.
Al principio de curso la biblioteca andaba vacía así que era más fácil concentrarse en un libro en cuestión.
Me leí diez páginas de uno que parecía bastante aburrido, así que lo cambié y fui a por el siguiente, pero tampoco tenía pinta de ser más divertido. Respiré profundamente y me dirigí a buscar un libro entretenido en el pasillo de cosas paranormales. Sección dónde nadie solía poner los pies.
Pero alguien más se encontraba allí, revisando un libro sobre Ovnis o algo por el estilo. No lo reconocí de buenas a primeras, pero cuando mi cuerpo se fue acercando noté una especie de corriente magnética que me unía a esa persona. Un terrible lazo que nos envolvía cálidamente a los dos.
-Ine-murmuró al verme y cerró el libro de golpe. Sus cabellos se movieron harmoniosamente cuando levantó la cabeza y sus pupilas azul celeste se clavaron en las mías.
-Lo siento-me disculpé sin razón alguna y me di la vuelta queriendo escaparme de sus garras.
-¡Ine!-chilló y me agarró de la muñeca.
-No deberías gritar en una biblioteca…-dije nerviosa-suéltame-ordené pero nada. Como si oyera llover-por favor…todo acabó…no hagas que…¡Dios!
Hizo un movimiento brusco con su brazo y me giró hasta encontrarme con sus ojos que me miraban de forma amenazante. Tragué saliva y retuve las lágrimas, controlando la poca dignidad que me quedaba.
-Necesito hablar contigo, Ine. Tengo que explicarte muchas cosas…-susurró y yo zarandeé su mano, pero no pude liberarme. ¿Dónde diantre escondia aquella fuerza que me sujetaba ahora?
-No tenemos nada que decirnos. Todo quedó bien clarito, Ian-me mordí el labio y bajé la mirada. Era una de las pocas veces que me había atrevido a decir su nombre.
-¡Yo si tengo algo que decir!-masculló irritado-¡por favor!
-¡No! ¡No quiero más mentiras! ¡Sólo deseo que salgas de mi vida para siempre!-chillé y él me tiró hacía la pared. Me golpeé la espalda con aquél muro de ladrillos, cal y pintura y Ian me agarró de las muñecas.
-No es ninguna mentira. Es una verdad que he intentando explicarte desde hace ya mucho tiempo, pero tú solo pasabas de mí.
-¡Qué alguien me ayude!-grité sabiendo que nadie vendría a mi rescate.
-Todo lo que dijeron Joseph y Margarett era mentira, ¡Ine! ¡Creeme por favor! Jamás dije tales palabras…tú para mí eres la persona más especial de mi vida…yo soy el único chico que es capaz de hacerte feliz…el único hombre que te amará para el resto de la eternidad-sus ojos hablaban muy en serio y aquellas palabras impactaron en mi mente como un meteorito sobre la tierra. ¿Mentira? ¿Amor? ¿Felicidad?
-Ian…no pienses que por decir eso yo…-pero no pude decir mucho más, porque sus labios se juntaron con los míos en un suave ritmo marcado por nuestros corazones acelerados. Intenté escabullirme, pero él me agarraba las muñecas con fuerza y al final dejé de resistirme. Fue todo tan sumamente…indescriptible. Un beso que rompería barreras haya dónde estuvieran, tan tierno y salvaje al mismo tiempo que te derretía como un trocito de caramelo cerca del fuego. ¿Cómo podía guardar tanta pasión en su interior?

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Jue Nov 27, 2008 9:25 pm

22 Capitulo-Desmayo

Recobré los sentidos calculando el tiempo transcurrido. No tenía ni la más remota idea. Si alguien me hubiera dicho “¡Eh! Ha pasado un año”, le daría la razón sin pensar mucho en ello.
Aparté con brusquedad el irresistible cuerpo de Ian (¡que sufrimiento me provocaba decir su nombre!) y le miré, desafiante y con la sangre hirviendo por mis venas, sin saber muy bien si era por culpa de aquél beso afrodisiaco o la rabia en sí. Él sonrió, sin temor y observándome de forma deseada.
-Aléjate de mí, en serio-salieron al fin esas palabras de mi garganta.
-No puedo y no quiero-respondió con una sonrisita en los labios.
-¿Qué diablos quieres de mí?-la desesperación rozaba mi mente como un puñal afilado-¿Por qué no me olvidas?
-Esa pregunta tiene una respuesta muy obvia.
-¿Ah sí? ¿Cuál es?-murmuré irónica.
-Te amo, Yvaine McDullan, con todo lo que se puede amar a una mujer.
-Ian…-mis palabras se ahogaron antes de salir. No me atreví a continuar y caí de rodillas al suelo.
-¡Ine!-gritó-¡Ine, Ine!-pero su voz sonaba lejana y un manto de oscuridad fue cubriendo mis ojos despacio, sin prisa, con calma…


-¡Ine!-exclamó una voz ronca que no supe reconocer.
-¿Qué…?-me toqué la cabeza y noté un pinchazo en el cerebro.
-No te toques, Iv. ¿Estás bien? ¿Sabes quién eres?
-¡Claro que lo sé! ¿Dónde estoy?-mi alrededor era de un blanco inmaculado y olí a desinfectante y medicinas.
-Te desmayaste en la biblioteca. Ian estaba contigo y te trajo-explicó Axel con cierto rencor.
-Vaya-murmuré y vi que Ian no se encontraba en la habitación. Suspiré-¿Cuánto tiempo…?
-Unas horas, no te preocupes. El médico nos informó que solo era estrés. Ahora descansarás aquí unos días y volverás tan tranquila a la rutina-sonrió Sam y asentí. No deseaba estar tanto tiempo encerrada, pero con Sam de lado del doctor no podría discutir.
-Pues nos vamos ya, Ine-me acarició la mejilla y me besó en ella por primera vez-descansa.
-De acuerdo Axel. Cúidame a Sam, que es pequeñita pero matona-reí y ella refunfuñó mientras cerraba la puerta.
Mi bolso se encontraba sobre una silla cercana, así que lo cogí y saqué el libro que leía, “sombras y sueños”.
El doctor Sherindan vino a comprobar cómo me encontraba y me hizo dos o tres pruebas sin extracción de sangre.
-Bueno Yvaine, tus amigos te habrán contado ya que debes quedarte aquí un par de días.
-Lo sé. No me gusta estar encerrada, pero seré buena-hice un mohín y él movió un poco la cabeza.
-Eso espero. Ahora tengo más pacientes que atender. Si necesitas algo, aprieta el botón y una enfermera vendrá.
-Gracias-musité y me quedé sola, dispuesta a escudriñar en mi mente todo lo sucedido hacía unas horas.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  RaQeeLiTTa el Sáb Dic 20, 2008 1:50 am

solo te dire una cosa
como lo haces? XD
e leido tanto aqui como en la otra web tus historias, y esque me encantaaaaan tongue y me dejan intrigadaa queriendo seguir leyendo!! sigue asiii ^o^

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Hola!!

Mensaje  69_Minako_69 el Sáb Dic 20, 2008 7:13 am

Sinseramente me gusto mucho tu relato (Me lo lei de una ) Laughing ...sigue asi!!... espero sigas actualizando
Very Happy

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Jue Ene 01, 2009 9:35 pm

23-Capitulo-Visita

La luz crepuscular bañaba toda la estancia con su luz difusa, pero cegadora y cándida como ninguna.
Pasé toda la tarde pensando en Ian y todo lo referente a lo que sus labios me transmitieron sin vergüenza, haciendo que mi sangre fluyera con más velocidad.
Me cercioré que las palabras de Ian no eran una gran mentira que protegía la verdad que tanto tiempo intenté negarme y que, en definitiva, resultó ser falsa.
¿Qué verdad era la buena y que frases las malas? ¿Existía realmente una única verdad? ¿Todos tendrían la misma opinión si investigaba un poco en el asunto? ¡Pero había pasado tanto tiempo y tenía tantas ganas de dejar ese pasado innombrable atrás!
Cepillé mi cabello con cuidado, con mis pálidos y largos dedos a modo de peine. Saboreé un chicle ya duro y sin sabor y ojeé un par de revistas que una amable enfermera me trajo.
Quizá iría bien que descansará en el hospital unos días, poniendo mis ideas en orden, eliminando las inútiles y conservando las auténticas. Y ahí llegaba a un callejón sin salida. ¿Cuáles eran las verdaderas y las que no servían? ¡Mi cabeza explotaría ipso facto!
-Yvaine…-carraspeó una joven enfermera, de caderas anchas y pechos turgentes-ha venido alguien a verte. ¿Le hago pasar?
-¿No es muy tarde para visitas?-fijé mi vista en el reloj neutro de la pared. Las 8 p.m. y la hora para visitas terminaba una hora antes.
-Ha insistido mucho. Parece un joven amable, no creo que…
-Suficiente-murmuré dándole a mi cerebro la oportunidad de que imaginara quién era-que pase. Gracias, Wendy.
Los pasos leves y sensuales de la mujer fueron sustituidos por unos más contundentes y sonoros. El sonido de un hombre o al menos, un intentó de ello.
-Sabría que vendrías-dije sin mirarle y un olorcillo a rosas y jazmín penetró en mi olfato.
-Creo recordar que te gustaban este tipo de flores, ¿verdad?-depositó el ramo en una mesa cercana y se sentó en un sillón, a mi vera.
-Recuerdas bien-respondí y un incomodo silencio se apoderó de nosotros.
-Siento que…bueno, el desmayo y la hospitalización.
-No es culpa tuya. Tengo mucho estrés-mentí y jugueteé con una página perdida de una revista que acababa de leer.
-Pero…no sé, bueno. Sólo venía a afirmar lo que he dicho hoy, Ine. No deseo hacerme pesado, pero mi conciencia no estará tranquila si no…
-Sí, sí. Tu conciencia…-resoplé para mí y noté un peso más sobre la cama.
-Te quiero-¿cuántas veces oiría esas palabras?-te quiero.
-No puedo creerte-admití-no sé…me resulta muy extraño todo esto. Es más, nuestra relación es rara de por sí.
-¿Y qué? ¿Todos somos un poco frikis, no?
-No me refiero a eso-aún no le miraba a sus increíbles ojos de noche sin luna-no puedes llegar aquí, decirme todo de sopetón y luego quedarte tan…ancho.
-¿Me voy?-su mirada se clavaba en mi perfil como un hacha se clava en el árbol que está a punto de cortar.
-Tampoco...¡no sé, Ian! ¡Me estás volviendo loca y creo que explotaré! Viniste hace dos años a mí, después de estar un tiempo indefinido sin hablarnos, después me dices que todo era mentira está tarde, que he vivido dos años aborreciéndote por culpa de dos fulanas celosas y…-me cogí la cabeza y sentí mi cuerpo desfallecer.
-¡Ine!-sus manos me agarraron sin tener tiempo ni a pestañear-¡Enfermera!-exclamó y Wendy se presentó de inmediato.
-Fin de la visita-oí la voz lejana de mi nueva amiga y los masculinos pasos antes de caer en un profundo letargo.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Vie Ene 02, 2009 5:50 pm

24 Capitulo-Té con limón

Un tímido rayo de sol se asomó por el cristal que formaba la ventana, pegándome fuertemente en la cara y haciéndome despertar.
Wendy, la enfermera, traía el desayuno cantando con su voz melosa y lo dejó a mi lado, sin parar de tatarear.
-¡Buenos días! Tostadas con mantequilla y agua de café-rió y yo le di un pequeño mordisco al pan rancio.
-He tenido un sueño-tragué-un chico me venía a visitar en el hospital sin ser hora de visita.
-No fue un sueño, querida. Estuvo aquí realmente y después te desmayaste. El médico no tardará en traer los resultados de tu analítica.
-¡Perfecto!-musité y bebí aquella agua de grifo con sabor amargo.
En efecto, el doctor no tardó en aparecer, con muchas carpetas color marrón clarito y hojas perdidas aquí y allá.
-Veamos, Yvaine McDullan… ¡aquí están!-sacó un papel cubierto de tinta impresa y se lo miro-debo decirte que te quedarás un par de días más ya que tienes anemia.
-¿Anemia? ¿Yo? Si siempre he estado más sana que un roble.
-Pues los resultados dicen lo contrario, Yvaine. Así que pórtate bien y Wendy te cuidará. Si me disculpas, tengo más pacientes…
-¡Adiós!-dijimos la enfermera y yo al unísono.
Terminé el desayuno de mala gana (¿qué tendría la comida de hospital que siempre sabía realmente mal?)y ella se alejó con la bandeja en una mesa con ruedas.
Mis pensamientos me torturaron una vez más a causa del aburrimiento de estar tumbada en una cama sin más. Recé para que Sam o Axel vinieran de visita y que Ian no se acercara.
Duché mi cuerpo y alma y me enfundé en un pijama nuevo, tirando el otro a una bolsa de plástico que una amable señora me proporcionó. Salí de la habitación para buscar algo de beber con el poco dinero que llevaba y un delicioso té con limón me sonrió desde la máquina de café.
Tomé asiento en una sala de espera casi desierta (dos pequeños revoltosos jugaban a policías y ladrones) y fui bebiéndome el té con una saboreada tranquilidad, hasta que le vi, enfundado en una camiseta verde hierba con unos blue jeans.
-Buenos días-musitó cuando estuvo justo delante de mí.
-Otra vez aquí-no era una pregunta.
-Me quedé preocupado y la conversación se quedó a medias-se sentó a mi lado, apartándose el flequillo y di un respingo.
-Estoy bien-murmuré y arrojé el vasito de plástico a una papelera cercana.
-El médico me ha informado que no es así. Tienes anemia.
-¿Y cómo sabes tú eso?-le miré directamente (cosa que no debí hacer) y algo dentro de mí reaccionó, como si un tsunami me invadiera desde las uñas de los pies hasta la raíz de mi cabello naciente.
-Me ha preguntado si era amigo tuyo y he respondido que sí.
-Qué fácil es soltar información en este hospital-maldije al doctor en mi fuero interno y resoplé.
-En cuanto a lo de ayer…
-Ian, no es ni momento ni lugar.
-Ya, pero no me gusta dejar las cosas a la mitad y más si se alargan durante dos años-me cogió una mano y aparté mi rostro del suyo.
-Vete-susurré.
-No. Te quiero. No me iré de aquí sin una respuesta.
-Pesado-refunfuñé y suspiré-Ian, no te quiero, lo siento. ¿Ahora te irás?
-Mientes-me presionó la mano y la circulación comenzó a pasar más lentamente por ese punto.
-¿Para qué quieres una respuesta si no te place ninguna?
-Me place la verdad-me soltó y me cogió de la barbilla-la verdad, Ine, la terrible verdad que se esconde en las sombras miedosas de tu cerebro.
-¡Ian!-pero me besó otra vez, con aquella fuerza huracanada y me sentí desfallecer en sus brazos. No conseguía entenderle y sus besos me provocaban aún más desconcierto. Al fin me relajé y la tensión también.
-¿Cómo quieres que te diga que te amo, Yvaine, cómo?-musitó cerca de mis labios, dónde olas de su dulce aliento llegaban a mí.
-¿Cómo quieres que te diga que yo no, Ian, cómo?-pero volvió a hacerme callar y a mis oídos solo llegaba el “tic-tac” del reloj neutro de aquél pequeño lugar en la nada.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Jue Ene 15, 2009 9:08 pm

25 Capitulo-Destino Fatal

Otra vez aquella joven inocente se desmayo en mis brazos. Unas sombras purpuras aparecían debajo de sus ojos, anunciando lo que consideré un mal presagio. Llamé a una enfermera rápidamente, tras depositarla en su cama, y el doctor que la atendía acudió también.
-¿Ian, verdad?-preguntó mirándome y asentí-¿podemos hablar un momento?
Le acompañé por todo un pasillo blanco y reluciente, con un terrible olor a farmacéuticos y sangre.
El despacho no era muy amplio, pero tenía unas vistas impresionantes a la ciudad. Estaba recubierto de madera y los títulos de las carreras se mantenían firmes, observando a cada inquilino que entrara.
-Tome asiento-me senté en una silla de cuero algo incomoda.
-¿Es muy grave la anemia, Doc.?
-Si solo fuera anemia...-sus ojos oscurecieron y pasó la lengua por ellos, muestra de su manojo de nervios.
-¿Tiene algo más que anemia?-pregunté asustado.
Silencio, un temeroso silencio se implantó en la boca de aquél hombre sabio. Calculó las palabras y sus manos se juntaron sobre la mesa.
-Aún no hemos informado a la familia sobre esto, sin embargo usted parece ser su novio o algo por el estilo, así que ya que está aquí...
-Si, soy su novio-mentí y mi pierna comenzó a ir arriba y abajo a gran velocidad.
-Verá..como decirlo. Yvaine sufre una enfermedad sin remedio aparente que empieza como si fuera una simple anemia, pero poco a poco evoluciona a más. Revisamos los informes médicos de su familia y resulta que su abuelo sufrió algo parecido. Podríamos decir que es genético.
-¿Enfermedad sin remedio...?-musité temiéndome lo peor.
-Mortal-pronunció la palabra con cuidado, pero resultó tan tajante que el mundo se paró. "Mortal". Ine...mi Ine...no podía ser...ella, mi dulce niña postrada en una cama...muerta. Me mordí el labio y sentí desfallecer. Todo se volvió negro, como si estuviera dentro de una cueva y no existiera nada más. Porque dónde el médico se hallaba en ese momento, no era el mundo real.
-¿No hay ninguna cura? ¿Algo habrá, no?-me levanté como si acabara de despertar de una pesadillas (aunque en realidad estaba comenzando) y agarré al doctor por la bata nívea.
Negó. Todo lo que pudo hacer fue negar con la cabeza y cogerme las manos.
-Lo siento mucho, joven...
¿Sentirlo? ¿No se le ocurría nada más? ¡Sus palabras de compasión no me devolverían a Ine!
La silla recibió mi peso sin problemas, mientras meditaba. ¿Meditaba? No, sólo es una forma de hablar. Salí del despacho sin despedirme de aquél hombre que no tenía culpa y me dirigí a la habitación de Ine, como un loco caminando entre los pasillos frívolos.
-Ahora está descansando. La llevaremos a la UBI mañana.
-Déjemela ver, por favor, por favor...
-Sólo un minuto...-abrió la puerta y contemplé a mi preciosa muñequita de porcelana, durmiendo, con los parpados amoratados. Me senté a su lado y cogí una de sus manos. ¿Dónde se fue el calor que la mantenía rojiza? ¡Tan fría se encontraba que no pude reprimir el llanto! Si apenas hacía unos minutos que aún tenía color en sus mejillas...
Ine abrió un poco los ojos y sonrió.
-¿Aún sigues aquí?
-No tardaré en irme. La enfermera sólo me ha dado un minuto. Ahora descansa para ponerte buena, ¿vale?-reprimí las lágrimas como pude y ella asintió.
-¡Cobarde!-gritó mi fuero interno-¡mentiroso!
-Tengo sueño...-dijo Ine, con la voz un poco débil.
-Pues entonces, me marcho ya. Volveré a visitarte.
-Y yo pensaré seriamente sobre lo nuestro, lo prometo.
Besé su mano y la dejé sobre la cama. La tapé bien y huí de aquél edificio sombrío que de muerte se maquillaba. Ine, mi amada, moriría sin poder hacer nada.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Mar Ene 20, 2009 9:38 pm

Capitulo 26-Axel y la envidia

Axel y Sam se encontraban tomando un café en una de las cafeterías de la universidad. Esa tarde visitarían a Ine, después del difícil examen que Axel haría de cuatro a cinco y media.
-Bueno Axel, cuéntame algo de ti-dijo Sam sin venir a cuento-solo sé que eres amigo de Iv y ya.
-No hay mucho que decir de mí-murmuro abstraído. No le encantaba demasiado hablar sobre su pasado que le sabía a amargura.
-No me lo creo-replicó esta-si quieres me lo empiezo a imaginar.
-Imagina. ¿Tú que dirías de mí?
-Pues que eras un niño encantador y callado, como ahora, observador y tímido. Te cohibías por cualquier cosa y tu madre siempre te mimaba, aunque no quieras reconocerlo.
El chico negó con la cabeza y sorbió un poco de café.
-Por mal camino vas. No se parece ni un poquito.
-¿Ah no? Pues no paran de decirme que soy excelente adivinando ese tipo de cosas. ¿Me lo explicas o no?
-No es algo que me agrade mucho, Sam. Solo lo sabe Ine y…
-¡Ine es tan fiable como yo misma, Axel!-se quejó y puso mala cara.
-Eres cabezota, ¿eh? Está bien. Si prometes no contárselo ni a la almohada te explicaré lo que desees saber-dijo fríamente, mirando a la muchacha a los ojos y ella asintió-Nací en un pueblecito como cualquier otro, excepto que mi madre era una puta y mi padre su chulo-Sam abrió los ojos, impresionada-me crié entre los bastidores de un club de alterne. Compartía habitación con mi madre y cuando llegaban los clientes me encerraba en el armario, con las orejas tapadas y los ojos apretados. Iba al colegio, claro, una buena forma de librarse del pequeño estorbo que nadie quería. Mi madre solo me veía como una boca más que alimentar y mi padre como el futuro heredero de todo aquello-Sam le escuchaba, atenta ante todas aquellas rápidas palabras que salían silenciosamente de sus labios-también puedo decir que me pegaban, sí. Cuando algo no salía bien era culpa mía y una hostia iba y otra venía. Frases que prefiero no pronunciar, nacieron de sus bocas y me hirieron tanto el alma que con tan solo 10 años pensé en la muerte. Hasta que cumplí los dieciséis años me marché de ese triste hogar para no volver. Mi tía, una mujer corriente que odiaba a mi madre fue la única que más o menos se encargo de mí y me pasa algo de dinero. Y eso ha sido el resumen bastante mediocre de mi vida pasada. ¿Te sirve? ¿Sorprendida? ¿Alguna aclaración?-dijo con cierta ironía afligida en su voz.
-Yo…bueno, yo no quería…bueno, no tenía ni idea.
-Es agua pasada, en serio. Lo estoy superando desde hace bastante tiempo-se acabó el café y depositó la taza con cuidado-me sacaré la carrera y viviré por mi cuenta, como un adulto-su cara seria se cargaba de chispa y Sam sintió una envidia irracional hacía el joven. Él asumió todo eso a fuerza de golpes, eso quedaba claro, y allí estaba, sentado, con la cabeza alta y el futuro a sus pies. Ella no poseía nada de eso. Se consideraba una niña malcriada que estudiaba por aburrimiento y ni tan siquiera estaba segura de que hacer después de la diplomatura. Se maldijo por dentro.
-Debo ir a recoger unos libros. Nos vemos en el reloj cuando acabes del examen, ¿vale?-no pretendía estar con él ni un minuto más. Agarró el bolso y se marchó sin esperar respuesta.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  Hinata_Nione el Lun Feb 16, 2009 9:56 pm

Capitulo 27-No somos inmortales

Mis padres vinieron a verme aquella misma tarde, cargados con regalos y flores.
-¡Yvaine, Yvaine!-musitaba mi madre depositando besos en toda mi cara.
-¡Mama, que ya soy mayorcita!-repliqué intentando sacármela de encima-¡papa, dile algo!
-Ya está, cariño, Yvaine ya va a la universidad.
-¡Pero mi niña, en el hospital! ¡Mi pequeña!
-No es nada, solo un poquito de anemia y estrés-el doctor que me atendía asomó por la puerta y se llevó a mis progenitores (casi tuvieron que arrastrar a mi madre).
Revisé los pequeños detallitos envueltos con cuidado. Los abrí despacio, para no rasgar el papel de charol brillante que los protegía. Sobresalió, primero, un reproductor mp4 (que necesitaba con urgencia), después un pen drive y por último un estuche de maquillaje realmente encantador.
Dejé todos los objetos en la mesita y traté de concentrarme en leer, sin embargo, mis padres volvieron, más blancos que la cal.
-¿Ocurre algo?-cerré el libro y los miré, sin entender nada.
-Ine…tesoro…-susurró la endeble voz de mi madre.
-¿Qué pasa? ¿Se ha muerto alguien?-mi voz deseaba ser irónica y creo que lo conseguí, no obstante, mi madre se echó a llorar allí mismo.
-Tenemos que contarte algo-mi padre parecía mucho más sereno, aunque la sombra de su voz me asustó.
-¿Qué…?
Se sentaron cerca de mí, cogiéndome los dos de las manos y me observaron durante largo rato. Estaba aterrorizada, sin comprender aquél dramatismo.
-Verás, preciosa, el médico nos ha informado de algo grave.
-¿Cómo de grave…?-pregunté temiendo la respuesta. Mi madre apretó mi mano y lloró, si cabe, aún más fuerte.
-Te estás muriendo…-aquella terrible frase golpeó a mi mente como un muro transparente que no hubiera visto venir. La sangre se cayó a los pies y un mareo repentino encharcó mi cabeza. ¿Muriéndome…? ¿estaba realmente…? ¡Dios, no!-es una broma de las tuyas, ¿verdad papa?
-Yvaine…-no. No bromeaba. Era demasiado serio como para estar jugueteando. Aparté la mano con más brusquedad de lo permitido y me metí debajo de las mantas, como si ellas pudieran salvarme.
-¡MARCHAOS!-grité histérica-¡MARCHAOS!
-Pero, hija…-dijo mi madre con un hilillo de voz.
-¡QUEREIS LARGAROS, YA!-oí las sillas moverse y la puerta cerrarse. Seguí bajo las sabanas, sin atreverme a contemplar de nuevo el mundo exterior, como si aquellos trozos de tela pudieran burlar a la muerte. Así que me estaba muriendo...el aliento de mi vida huía veloz al más allá, sin dejarme escoger. Saqué la cabeza, temblando y lloré. Lloré tanto que hubiera podido inundar fácilmente cualquier ciudad.

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Re: 0= Condones =0

Mensaje  rita1511 el Vie Jul 24, 2009 4:28 am

Holaa! U.U Amoo tus historias *aplaudo* Me e leido todas las de aki y las de la wed de los sims... las de aki las tienes ful olvidadas, esta me a encantado! La e leido dos vecs... espero qe llegues a actualizar, y ps saber el fin de la historia! me encantaan! un besoo!

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